El Valor Invisible: Por qué el Mercado Chileno no Puede Seguir Ignorando al Talento +50

El mercado laboral en Chile enfrenta una paradoja silenciosa pero alarmante. Mientras las cifras del Censo ratifican que somos un país que envejece a pasos agigantados y que la expectativa de vida supera los 81 años, las barreras de contratación para quienes cruzan la barrera de los 50 años parecen congeladas en el tiempo.
Hoy en día, cerca del 25% de la fuerza laboral activa en Chile tiene entre 50 y 64 años. Estamos hablando de aproximadamente 2,5 millones de profesionales en su etapa de mayor madurez, estabilidad y juicio estratégico. Sin embargo, la brecha entre su capacidad de aportar y las oportunidades reales que les ofrece el mercado se hace cada vez más profunda.
La Realidad en Cifras: Cesantía de Larga Duración y Desconexión
A nivel país, la desocupación golpea con dinámicas muy distintas según la edad. Si bien las tasas de cesantía abierta a veces parecen menores en los adultos mayores que en los jóvenes, la verdadera trampa para el segmento sénior radica en el tiempo de búsqueda.
De acuerdo con reportes recientes del mercado y del Informe CIPEM, un profesional de entre 50 y 59 años tarda en promedio más de 7 a 10 meses en reinsertarse laboralmente, una cifra que se eleva por sobre los 11 meses para los mayores de 60 años. Casi un 24,3% de los desempleados senior sufre de cesantía de larga duración (un año o más sin ingresos), transformándose en una de las transiciones más complejas del ecosistema.
La consecuencia directa de este escenario es preocupante: ante la falta de empleos formales contratados, 4 de cada 10 profesionales sénior se ven empujados hacia el trabajo por cuenta propia o la informalidad para subsistir, perdiendo los beneficios de la seguridad social en etapas críticas de sus vidas.
El Edadismo: El Sesgo Invisibilizado de las Empresas
¿Por qué cuesta tanto encontrar trabajo a los 50 o 60 años si las personas están en óptimas condiciones de salud y vitalidad? La respuesta tiene nombre: edadismo.
Estudios sectoriales revelan que más del 52% de las empresas chilenas admite no haber contratado a ninguna persona mayor de 55 años en el último período de doce meses. Existe un prejuicio estructural en las áreas de selección que asume erróneamente que un profesional sénior está “de salida”, que sus pretensiones de sueldo son inviables o que no logrará adaptarse a los cambios tecnológicos.
Este sesgo ignora una realidad humana y económica contundente: el 65% de las personas desocupadas en este rango etario son los proveedores principales de sus hogares. Son padres y madres con proyectos familiares activos, cuyas necesidades económicas y motivaciones laborales no están frenándose, sino que se extienden para apoyar, por ejemplo, la educación superior de sus hijos.
El Retorno de la Experiencia: Lo que las Organizaciones se Están Perdiendo
La caracterización de la fuerza laboral senior demuestra que incluir activamente a profesionales +50, +60 y +70 no es un acto de caridad ni una respuesta asistencialista a las bajas pensiones. Es una decisión inteligente de negocios respaldada por ventajas competitivas claras:
Baja Rotación y Estabilidad: Los profesionales senior buscan y ofrecen estabilidad, reduciendo drásticamente los costos de reclutamiento y capacitación constante.
Gestión de Crisis y Resiliencia: Los años de trayectoria dotan a estos trabajadores de una prudencia y templanza inestimables para liderar equipos en momentos difíciles.
Transferencia de Conocimiento: Actúan como mentores naturales dentro de las organizaciones, resguardando el “saber hacer” de la empresa y potenciando a las generaciones más jóvenes.
Hacia un Nuevo Paradigma Colectivo
Chile cambió. Las generaciones mayores de hoy no son espectadores pasivos esperando la jubilación; son ciudadanos vigentes, con mejor salud, competencias acumuladas y un profundo deseo (y necesidad) de seguir aportando al crecimiento del país.
En Silverlink nacemos precisamente para derribar estos muros de fechas y conectar el talento con las empresas que entienden que la experiencia no caduca. Es hora de que el mercado chileno deje de jubilar anticipadamente el conocimiento.
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